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Aprende a no posponer tu rutina

 

Como seguramente sabes, formarnos el hábito de hacer ejercicio no es algo fácil, es algo que requiere mucho esfuerzo y voluntad, ¡pero vale muchísimo la pena! Si ya diste ese primer gran paso de tomar la decisión de ejercitarte porque sabes que te traerá grandes beneficios y te cambiará la vida por completo, ahora falta dar el siguiente: ser constante y aprender a no posponer. El problema más común con el que nos enfrentamos, es el tiempo. Muchas veces pensamos que simplemente no lo tenemos. En éste artículo te ayudaremos a que lo veas desde una perspectiva diferente para que posponer tu rutina de ejercicio ya no sea una opción jamás.

Primero que nada, tienes que hacerte a la idea de que el ejercicio es importante para tu salud física y mental. Hacer ejercicio te cambiará la vida por completo. Y llevar una sana alimentación y hacer ejercicio es lo mejor que puedes hacer por ti. Por lo mismo, debes hacer del ejercicio una prioridad, algo necesario. Una vez que lo veas así, siempre buscarás y encontrarás el tiempo para hacerlo, así solo sea por 15 minutos diario. Si reflexionas sobre las cosas que haces diariamente y que te demandan tiempo, es probable que descubras que le dedicas bastante a actividades que no son realmente necesarias, que sólo te distraen y te quitan la oportunidad de hacer otras. Ponlas hasta el final de la lista de cosas por hacer, y plantéate hacer ejercicio en la número 1 de la lista.  Si empiezas de poquito en poquito, pronto te darás cuenta de que buscarás tiempos más prolongados para ejercitarte.

Puede que lleguen momentos de duda, o simplemente  la comodidad de tu cama o la película que están pasando en la tele parezcan mucho más tentadoras, lo único que puedes hacer en estos casos es motivarte a ti misma. Únicamente ponte a pensar en esa sensación que te da el haber terminado tu ejercicio, seguramente recordarás lo ligera que te sientes después de gotear esos litros de sudor, o la sensación relajante de tus músculos que siguen calientes de tanto esfuerzo, o lo bien que se siente estirarse después de correr unos cuantos minutos y de finalmente dar esa última exhalación profunda en señal de que estás satisfecha con lo que hiciste. También piensa en cómo va a mejorar tu salud en unos años, y en que te sientes con más energía durante el día para hacer tus demás actividades, y del estrés…¡ni se diga! el ejercicio sin duda te ayudará a que ya no sea un problema.

Encuentra el ejercicio que más te guste y que mejor se ajuste a tus necesidades. ¡Importantísimo! ya sea nadar, correr, bailar, estirar todos tus músculos con el yoga o sesiones de pilates, retar a tu corazón con clases de spinning o sentir la adrenalina de escalar, siempre que hagas ejercicio, haz lo que te guste, lo que te divierta ¡y te haga sentir bien! Hacer ejercicio es un esfuerzo enorme, pero si te lo haces divertido, se vuelve disfrutable e incluso apasionante. Si te obligas a hacer algo que no te gusta, te aburrirás, te sentirás desmotivada y probablemente lo abandonarás. Así que prueba los que quieras, sigue a tu corazón, escucha a tu cuerpo ¡y comienza a moverte!

Consiéntete. Siempre que termines una sesión de ejercicio, tienes que felicitarte. Recompénsate con algo, ya sea un baño tibio, o tomarte unos minutos para meditar, respirar y relajarte. ¿Qué tal una siesta reparadora de 30 min?, o un snack sano y rico. Incluso un vaso de agua fría, rehidratante puede ser una sensación sumamente satisfactoria. Por pequeñas y sencillas que parezcan, estas recompensas serán una forma de reconocerte a ti misma que lo estás logrando.

El mejor momento para ejercitarte es ahora, tu salud y tu cuerpo hacen mucho por ti a diario y por lo mismo merecen tu mejor esfuerzo, alimentarte sanamente y ejercitarte diariamente, serán la mejor forma de agradecerles.

 

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